La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

Periodo de Adaptación

La Escuela Infantil es el primer centro educativo que ofrecemos a las familias como recurso y complemento para la educación de sus hijos. Por ello creemos necesario dar la mayor relevancia al momento de la incorporación de los niños a la Escuela.

Un medio nuevo y lleno de posibilidades se abre ante ellos, pero habrán de adaptarse a la nueva situación, a las personas, a los espacios...

Este documento tiene por objeto facilitar este período básico a quienes intervienen en él.

Que la estancia en la escuela sea propicia y enriquecedora para todos. 

Bienvenidos.

Con este documento se pretende dar una orientación para aquellas familias que han tomado la decisión de llevar a sus hijos a la escuela infantil por primera vez.

Las razones de esta decisión suelen ser variadas. En ocasiones se debe a la falta de tiempo para cuidarlos y otras veces por considerar conveniente para ellos iniciar la socialización con otros niños en un centro educativo que complemente la tarea de la educación familiar.

Sean cuales sean las razones, el hecho de la incorporación a la escuela infantil por primera vez para un niño de cero a seis años de edad, traerá como consecuencia una serie de acontecimientos dignos de tener en cuenta.

POR QUÉ ES IMPORTANTE EL PERIODO DE ADAPTACIÓN

Los profesionales de la educación infantil, basándonos en nuestra experiencia, damos una gran importancia a este momento de la vida de los niños que supone para ellos un CAMBIO fundamental.

Este cambio, el paso de la familia a la escuela, es para cada niño una ADAPTACIÓN.

La salida del hogar para incorporarse a la escuela infantil por primera vez, supone en los niños un proceso complejo que cada uno elabora internamente y en el que se darán sentimientos ambivalentes.

La escuela es un lugar desconocido que puede producir en el niño sentimientos de pérdida y abandono, frente a la seguridad y protección de su mundo familiar. Pero, es además, un lugar lleno de sugerencias y propuestas atractivas que proporciona nuevas experiencias y relaciones, nuevos amigos con los que compartir juegos y afecto.

Los niños necesitan tiempo y buenas experiencias dentro de la escuela y comprobar que cada día suceden las mismas cosas y que sus padres siempre vuelven a buscarles, mostrándolos su alegría por el reencuentro.

Todos los temores internos del niño (inseguridad, angustia, miedo...) se irán desvaneciendo poco a poco. Que el niño exprese sus sentimientos es una reacción totalmente sana. Nada ni nadie puede evitarlos. Sólo él mismo, de forma voluntaria, decidirá superarlos, llegado el momento.

De este modo la superación del periodo de adaptación se convierte en una CONQUISTA PERSONAL, y la escuela llega a ser un lugar donde el niño se siente seguro y en el que puede llegar a disfrutar.

 

CÓMO PUEDEN EXPRESAR LOS NIÑOS SUS EMOCIONES EN EL

PERIODO DE ADAPTACIÓN A LA ESCUELA INFANTIL

Cada niño, cada niña, vive su propio proceso, sus conflictos lógicos de manera individual. No existe un periodo de adaptación estandarizado, ni en los comportamientos ni en el tiempo que cada uno necesita.

Sin embargo nos referiremos a las conductas mas frecuentes que pueden darse en los niños en este periodo, que nos ayuden a interpretarlas dentro de un proceso normal:

  • Comportamientos de timidez o inhibición. Se aíslan, no expresan sus sentimientos, evitan la comunicación con el educador...

  • Se muestran tristes y llorosos

  • Rechazan el contacto con el educador y con los otros niños.

  • Se dan rabietas y llantos, sobre todo en el momento de la entrada a la escuela.

  • No quieren comer ni dormir la siesta.

  • Ya en casa, no se separan de mamá o papá. Ni quieren quedarse con los abuelos, vecinos o amigos.

  • Alteraciones en el sueño; despertar bruscamente reclamando atención...

  • Menos usualmente pueden sentir dolor de tripa, vómitos e incluso fiebre. 

Todos estos comportamientos irán desapareciendo paulatinamente en la medida en que el niño vaya resolviendo el periodo de adaptación.

Frente al conflicto interno del niño, ayudará la serenidad de los adultos que le cuidan y le proporcionan seguridad y apoyo, contribuyendo así a calmar sus temores.

 

UNA VEZ ADAPTADOS LOS NIÑOS PUEDEN:

  • Ofrecer y aceptar la comunicación afectiva con su educador y con los otros niños.

  • Jugar y utilizar los materiales y el espacio del aula con independencia y autonomía.

  • Sentirse seguros y expresar sus experiencias y emociones

 

CÓMO PUEDE LA FAMILIA AYUDAR AL NIÑO EN SU PROCESO DE ADAPTACIÓN A LA ESCUELA INFANTIL

Ya nos hemos referido anteriormente a cómo no es posible evitar que los niños vivan y elaboren por sí mismos su proceso, que realicen su propio aprendizaje y sus descubrimientos.

Posiblemente sea difícil observar la angustia y los temores de vuestro hijo en los primeros días de escuela sin que dudéis si merecerá o no la pena.

También en los padres pueden aparecer sentimientos ambivalentes durante el periodo de adaptación. Por un lado la escuela infantil es reconocida como buena para el niño, y por otro, darse sentimientos de culpa por no poder cuidarlo; e incluso de rivalidad con el educador que establecerá una vinculación afectiva con él, y será partícipe de sus nuevos descubrimientos y aprendizajes.

Podéis sentir desconfianza ante la separación del niño. Al fin y al cabo tenéis que dejar a vuestro hijo al cuidado de personas ajenas.

Es conveniente aceptar y tolerar estos sentimientos como naturales y humanos, evitando los dobles mensajes que a veces se da a los niños. Un ejemplo frecuente de esto, es decirles que en la escuela estarán muy bien con lágrimas en los ojos o con un evidente gesto de inseguridad. Los niños perciben todos estos sentimientos que influyen, indudablemente, en su proceso de adaptación.

Las expectativas que los padres tengáis con respecto a la escuela y la confianza en las posibilidades del niño influirán decisivamente en cómo él vaya resolviendo su proceso de adaptación.

De aquí la conveniencia de conocer la escuela y a las personas responsables de la misma. Por esto se organizan entrevistas y reuniones que contribuyan a aclarar dudas y a establecer un clima de diálogo y confianza.

Escuela y familia deben acordar, previamente a la incorporación del niño, y en función de sus posibilidades de organizarse, los criterios a seguir durante el periodo.

Establecer criterios comunes entre educadores y padres, y respetarlos ayudará a realizar un proceso claro en el que se evite la confusión y favorezca la adaptación del niño a la escuela infantil.

 

UNA VEZ QUE EL NIÑO ESTÉ INCORPORADO A LA ESCUELA

  • Es importante mantener un intercambio cotidiano entre familia y escuela para conseguir que la educación de los niños sea coherente y significativa. En el periodo de adaptación es fundamental que cada día, padres y educador valoren conjuntamente, en la entrada y en la recogida del niño, la evolución del proceso. Los horarios de trabajo y la organización familiar a veces no permiten esta situación ideal. Sin embargo nos parece conveniente que este esfuerzo se haga durante los primeros días. El vínculo afectivo que los niños establecen con la escuela se ve favorecido si participan sus padres o familiares más directos. 

  • El familiar que acompañe al niño a la escuela debe despedirse siempre, procurando una despedida corta, clara y evitando el engaño o el chantaje. Despedirse del niño evitará que desconfíe y le dará seguridad a la larga, aunque de momento llore. No es conveniente aprovechar que estén despistados para irse, ni prometerlos caprichos, ni decirles que si se portan bien les vamos a querer más. Sí conviene hacer alguna referencia al reencuentro, como por ejemplo decirles, “mamá vendrá a buscarte después de la siesta” o “cuando vuelva a buscarte iremos al parque.”...

  • Conviene escalonar los periodos de permanencia del niño en la escuela durante los primeros días, siempre que sea posible y la organización laboral os lo permita. De este modo se pueden ir ampliando progresivamente y en función de los progresos del niño, los tiempos de estancia hasta llegar a completar la jornada escolar. Cada día, el educador y la familia, en la recogida del niño, valoraréis la conveniencia de mantener o ampliar el horario que hayáis fijado previamente para este momento.

  • Otro aspecto importantísimo en este momento difícil para vuestro hijo, es tratar de entender y aceptar lo que le está pasando. Aceptar sus sentimientos como naturales y expresarlo así, dialogando con él. Aportarle experiencias positivas de contacto (jugar, pasear, bañarle...), es la mejor manera de ayudarle, de calmar su conflicto interno, dándole el tiempo necesario, sin exigencias y con mucha serenidad.

  • Frente al conflicto interno que el niño está viviendo, ayudará la serenidad de los adultos que le cuidan, proporcionándole la seguridad y el apoyo que contribuyan a ir calmando sus temores.

 

QUE PUEDE HACER LA ESCUELA PARA FAVORECER EL PROCESO DE ADAPTACIÓN

La escuela infantil y los educadores deben tratar de adaptarse a la individualidad de cada niño, respetando su ritmo y acogiéndole con comprensión y cariño. Estableciendo un clima de buena comunicación, en el que los niños, se sientan entendidos en la expresión de sus sentimientos, dejándoles experimentarlos y estando cerca de ellos para transmitirles seguridad. Es un momento para respetar profundamente el proceso de cada niño sin hacer ninguna exigencia.

Las actividades que se programan favorecen la comunicación y la organización del espacio y los materiales se hará en función de las necesidades de los niños, permitiendo que puedan traer de casa objetos familiares que les den seguridad (peluche, almohada, o cualquier otro objeto que necesiten para dormir...)

La escuela debe estar disponible para satisfacer las necesidades de los niños y ser flexible ante las posibilidades de las familias, creando un buen clima de comunicación y respeto en el que se puedan expresar los sentimientos, entender las angustias y temores de los padres y ayudar a canalizarlos.

Antes de la incorporación, el educador debe contar con información sobre la historia personal del niño, sus gustos, sus preferencias, sus hábitos familiares, el ambiente en el que se desarrolla... Así podrá tratarle de forma personalizada y responder mejor a sus necesidades, y el niño podrá sentirse esperado, conocido y querido. Esos datos se recogerán en la entrevista inicial que mantendrán los padres con el educador.

La escuela tiene la obligación de hacerse entender, de compartir los criterios con las familias, de darse a conocer, favoreciendo con ello la confianza necesaria para que familias y niños superen el periodo de adaptación y comiencen a vivirla como un lugar propio.